Llega primer jonrón en casa del 2026, del dominicano Vladimir Guerrero Jr. y todos celebran como si Toronto ganara la Serie Mundial
TORONTO — El dominicano Vladimir Guerrero Jr. no se movió ni un centímetro. No iba a salir de la caja de bateo hasta que aquella pelota abandonara el parque.
Finalmente, lo había conseguido.
En su 289na visita al plato del 2026 y en el 150mo juego de la temporada, Guerrero conectó un jonrón en el Rogers Centre, en el quinto inning ante el abridor de los Orioles, Trevor Rogers, en la victoria de Toronto por 8-1 .
Se quedó inmóvil como una estatua sobre el plato, con el bate apuntando hacia la esquina del jardín izquierdo del estadio mientras la pelota volaba fuera del parque. No superó la pared por mucho, pero Guerrero lo sabía. Aunque había pasado bastante tiempo, lo sabía.
“Conozco mi estadio”, dijo Guerrero . “Sé cuándo puedo quedarme parado en el plato”.
Este es el momento que Guerrero, los Azulejos y sus aficionados habían estado esperando. Nos había hecho ilusionarnos muchas veces en el 2026, en Chicago, Los Ángeles, Detroit y Boston. Lo había hecho de costa a costa, desde San Diego y San Francisco hasta Filadelfia e incluso Cleveland, pero nunca en el lugar que considera su hogar, Toronto. Durante toda la temporada, el Rogers Centre había estado esperando para estallar por Guerrero.
“Uno miraba alrededor y parecía que hubiera sido un jonrón para dejar en el terreno”, dijo el manager John Schneider. “Vi a Giménez saltando por encima de la baranda. George, Ernie y yo estábamos chocando las manos. Vlad es nuestro hombre”.
No habíamos visto algo así desde aquella impresionante carrera de postemporada del 2025, cuando Guerrero conectó ocho cuadrangulares en 18 juegos y cargó a los Azulejos sobre sus hombros. Así es como se supone que debe lucir: el hombre de US$500 millones al frente, marcando el camino. Pero había pasado bastante tiempo. Guerrero no conectaba un vuelacercas de temporada regular en Toronto desde el 17 de agosto del 2025, contra los Rangers, y su último bambinazo en el Rogers Centre había llegado en el Juego 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana contra los Marineros, el 19 de octubre del 2025.
Y vaya momento para conseguirlo, porque después de todos los batazos que se habían quedado cerca durante la temporada, su segundo turno del domingo había sido el más cercano de todos. Guerrero disparó un cohete hacia el jardín derecho-central, pero la pelota golpeó la parte alta de la pared a 397 pies, quedándose a apenas uno o dos pies de abandonar el parque.
Pero aquí está el detalle. Según Statcast, el viento que arremolinaba dentro del Rogers Centre le restó 11 pies a ese doble. Guerrero acababa de perder un jonrón por culpa de… el viento. Había luchado contra todo en el 2026, desde su swing y su físico hasta la enorme presión que había acompañado esta mala racha, y ahora una fuerza invisible le había robado un cuadrangular.
Sin embargo, en el momento en que ese cero se convirtió en uno como local, se podía sentir cómo los Azulejos se quitaban un peso de encima. La multitud que llenó el estadio, consciente de lo que significaba aquel vuelacercas, rugió hasta que Guerrero salió por el otro extremo del dugout para recibir la ovación del público, todavía con la chaqueta roja de los jonrones y una enorme sonrisa.
“Ha habido momentos en los que todos hemos escuchado diferentes reacciones del público”, dijo Schneider, haciendo alusión a los abucheos que Guerrero ha recibido en las últimas semanas. “Creo que en los últimos dos días han estado de su lado y querían ver un juego así y un swing como ese. Definitivamente puede escuchar al público. Se tomó un poco de tiempo recorriendo las bases. Supo cómo responder y agradecerle a la afición”.
Guerrero es un showman por naturaleza. Su juego, cuando está en su mejor nivel, es una celebración en sí mismo. Por eso esta temporada se ha sentido tan incómoda, y esos abucheos del público local, aunque completamente comprensibles, han sido algo nuevo para Guerrero.
“Les agradezco a los aficionados por su apoyo”, dijo Guerrero. “Y algo que mi papá siempre me decía era: ‘Hijo, los aficionados nunca abuchean a un mal jugador’. Lo dejaré ahí”.
Finalmente, se acabó la espera. Ahora Guerrero puede concentrarse simplemente en conectar el próximo.