Guardianes hacen remontada épica…luego de estar al borde de descalificación, contra espada la pared, 0-2, ganan tres en línea para avanzar a disputar con Tampa pase a la Serie Mundial

CLEVELAND — Jugadores, coaches, integrantes del cuerpo técnico y miembros de la gerencia de los Guardianes se reunieron en el centro del clubhouse local de Progressive Field, iluminado de rojo, la noche del sábado, formando un círculo alrededor del manager Stephen Vogt.

Antes de que comenzara la celebración, el dirigente tomó la palabra.

El ambiente en el vestuario contrastaba enormemente con el de seis días antes, cuando los Guardianes quedaron abajo 2-0 en la Serie Divisional de la Liga Americana, poniendo su temporada al borde de la eliminación.

Esta vez, el silencio no duraría mucho.

 “¡Contra las cuerdas!”, gritó Vogt. “¡Tres juegos consecutivos de eliminación! ¡Ustedes respondieron y se lucieron! ¡Hemos dado la cara todo el año! ¡Nadie nos toma en cuenta! ¡Nos faltan ocho victorias más!”.

Si Vogt tenía algo más que decir, la lluvia de champán que se desató en el clubhouse se encargó de interrumpir su discurso.

El lunes, Cleveland veía de cerca el final de su campaña del 2026.

Ahora, está a cuatro victorias de alcanzar la Serie Mundial. Los Guardianes derrotaron el sábado 2-0 a los Medias Blancas para conquistar la SDLA y asegurar un enfrentamiento contra los Rays en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, que comenzará la noche del lunes en Tropicana Field.

Los Guardianes lo consiguieron con una remontada para la historia. Se convirtieron en el 11mo equipo en perder los primeros dos encuentros de una serie de postemporada al mejor de cinco juegos y luego remontar para ganarla. Son los primeros en lograrlo desde los Yankees del 2017, quienes consiguieron la hazaña precisamente en Cleveland.

Los Guardianes son el noveno conjunto en conseguirlo en una Serie Divisional. Otros dos equipos lo lograron en la Serie de Campeonato de Liga, cuando esa ronda se disputaba al mejor de cinco partidos.

“Se trata de resiliencia”, expresó el presidente de operaciones de béisbol de los Guardianes, Chris Antonetti. “Este grupo lo ha demostrado una y otra vez a lo largo de la temporada.

“Con la espalda contra la pared, nunca tuvieron dudas y encontraron la manera de lograrlo”.

Cleveland parece jugar su mejor béisbol cuando enfrenta las mayores adversidades. Los Guardianes protagonizaron una remontada histórica camino al título de la División Central de la Liga Americana en el 2025.

Este año, borraron una desventaja de cinco juegos y medio durante las últimas seis semanas de la temporada regular para alcanzar a los Medias Blancas y conquistar nuevamente la división.

En esta SDLA, los Guardianes encontraron la manera de darles alcance una vez más.

“Teníamos una mentalidad clara y sabíamos que podíamos remontar”, expresó el antesalista dominicano José Ramírez por medio del intérprete del equipo, Agustín Rivero. “Perdimos los primeros dos juegos, pero sabíamos que podíamos recuperarnos en esos tres partidos. Sabíamos que podíamos remontar y jugar nuestro béisbol. Simplemente teníamos que entender eso”.

Las contribuciones del número 11 fueron fundamentales. Sin él, los Guardianes quizás ya estarían en casa comenzando sus vacaciones de invierno.

Ramírez tuvo una temporada regular para el olvido, marcada por una cirugía en el hueso ganchoso de la mano izquierda a la que se sometió en junio. Todavía lidia con las secuelas de aquel procedimiento, y era razonable preguntarse cuánto podría aportarles a los Guardianes una vez que llegara octubre.

Ramírez se fue de 6-0 en los Juegos 1 y 2, ambos perdidos por Cleveland. Sin embargo, bateó de 12-5, con un doble, dos jonrones y siete carreras impulsadas en las victorias de los Guardianes en los Juegos 3, 4 y 5. Su cuadrangular de dos carreras puso en marcha a Cleveland el sábado.

“Si hay una persona en el planeta de la que jamás dudaría, es José Ramírez”, afirmó Antonetti. “A fuerza de voluntad, encontró la manera de ayudarnos a ganar estos partidos”.

“Es un jugador de grandes momentos”, señaló Vogt. “Eso es lo que hacen los jugadores que van rumbo a Cooperstown. Responden cuando más se les necesita”.

“Que le construyan la [improperio] estatua”, exclamó el relevista Erik Sabrowski.

Por supuesto, la victoria del sábado fue producto de un esfuerzo colectivo.

Gavin Williams firmó una actuación que quedará grabada en la historia de la franquicia, al recetar 12 ponches en 5.2 innings en blanco, apenas dos días después de haber cerrado el Juego 4 con una aparición de emergencia como relevista. Por su parte, el cerrador Cade Smith, quien había realizado 50 lanzamientos entre los Juegos 3 y 4, trabajó 1.2 entradas sin permitir anotaciones el sábado para apuntarse el salvamento.

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Williams, Sabrowski, Hunter Gaddis y Smith se combinaron para propinar 21 ponches, la mayor cantidad en un partido de nueve innings, ya sea de temporada regular o postemporada, en la historia de MLB.

Esta franquicia ha estado del lado perdedor en situaciones como ésta en casi una docena de ocasiones. Cleveland llegó al sábado con marca de 2-9 en partidos de vida o muerte.

Pero los Guardianes les regalaron a sus aficionados un recuerdo que difícilmente olvidarán, y todavía no han terminado. Ahora les espera una batalla contra Tampa Bay, que terminó la temporada regular con el mejor récord de la Liga Americana.

Con cuatro victorias más, los Guardianes estarán en la Serie Mundial.

“Estos muchachos tienen una capacidad increíble para sobreponerse a las adversidades”, expresó Vogt. “Creen que van a ganar cada noche. Cualquier cosa puede pasar en la SCLA. Estoy muy orgulloso de ellos”.

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