A pesar de perder el juego dos de la Serie de Campeonato de la Liga Americana por error de José Ramírez, los Guardianes afirman sentirse bien y reta a Tampa a verse de nuevo en Cleveland el jueves

ST. PETERSBURG –- Hay un axioma en series de playoffs de cualquier deporte que dice que cuando un equipo empieza con dos partidos en la ruta, una gran meta es por lo menos dividirlos antes de ir a casa. Si se ve el panorama desde ese punto de vista en la Serie de Campeonato de la Liga Americana entre los Guardianes y los Rays, es misión cumplida para Cleveland.

Aunque los Guardianes perdieron el Juego 2 por 3-1, gracias mayormente a un error inusual de su estelar tercera base dominicano José Ramírez – jugada que hizo que las tres vueltas de Tampa Bay fueran inmerecidas – volverán a casa con la serie al mejor de siete empatada a una victoria por bando, con los próximos tres partidos programados para el Proressive Field de Cleveland desde el jueves con el Juego 3.

“Nos sentimos muy bien”, dijo el manager de los Guardianes, Stephen Vogt. “Obviamente, nos hubiera encantado llevarnos el (segundo) partido. Eso hubiera sido algo bien grande. Y tuvimos nuestra posición y nuestras oportunidades para hacerlo”.

Al bate, sí. Los Guardianes batearon de 6-1 con corredores en posición de anotar y dejaron a nueve hombres en circulación. Claro, Cleveland cayó víctima de lo que fue tal vez la mejor apertura de la carrera del abridor de los Rays, Freddy Peralta. El derecho dominicano tiró 6.0 ceros de cuatro hits, alcanzando velocidades jamás vistas en su trayectoria de nueve años en Grandes Ligas.

“Estuvimos a un hit”, dijo Vogt. “Estoy orgulloso de la manera en que nuestros muchachos lucharon. Y (el) pitcheo (de Tampa Bay) es bien bueno”.

La jugada que marcó el partido, por supuesto, fue el error de Ramírez. En la cuarta entrada con dos outs, un rodado de 84.9 millas por hora del segunda base de los Rays, Ben Williamson, tuvo un rebote medio difícil para Ramírez y la bola pasó al jardín izquierdo, permitiendo que anotara la primera carrera del encuentro. Acto seguido, Liam Hicks empujó dos más con un sencillo y de esa manera cruzaron el plato las tres vueltas inmerecidas para el pitcheo de los Guardianes.

Sin duda, fue un ejemplo de un equipo de Tampa Bay que sabe aprovechar los errores del contrario, como han hecho los Rays durante un 2026 en que han ganado un total de 102 juegos desde el principio de la campaña regular.

“Han hecho eso todo el año”, expresó Vogt. “Cuando ellos huelen sangre, (aprovechan). Obviamente, quisiéramos tener esa jugada de vuelta, pero no puedes”.

Al fin y al cabo, los Guardianes lograron dividir los dos partidos en St. Petersburg. En la historia de las series al mejor de siete con el formato 2-2-1 como locales, el conjunto de la ruta que ha ganado el Juego 2 tras perder el primero ha llegado a eliminar a su oponente en 40 de 90 ocasiones (el 56%). Claro, eso aún favorece a Tampa Bay, pero Cleveland no ve la hora de volver a jugar frente a su fanaticada en el Progressive Field.

“Ir a casa 1-1 y tener tres juegos frente a nuestros fans en Cleveland… nos sentimos muy bien con eso. Estamos entusiasmados de empezar eso”.

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