Santo Domingo, una de las ciudades más alegres, bullosas y transitadas del mundo convertida por coronavirus en pueblo fantasmagórico

Santo Domingo.- La República Dominicana, pero de manera muy especial, el gran Santo Domingo, se ha convertido en una ciudad fantasma, de día y de noche.

Transitar una de las ciudades más alegres y bullosas del mundo se ha convertido en un pueblo de pesadumbres, vacío y hasta el aire que se respira es pesado, desde que se anunció el primer caso de coronavirus.

El polígono centra del Distrito Nacional, donde están ubicados los más grandes supermercados, plazas, estaciones de combustibles, tiendas, restaurantes, farmacias, hoteles y bares, parece una tumba, donde el silencio es total y las calles y avenidas lucen vacías.

Avenidas, como Abraham Lincoln, 27 de Febrero, Lope de Vega, Winston Churchill, Tiradentes, John F. Kennedy, Máximo Gómez, Núñez de Cáceres, Sarasota, Bolívar, Independencia y hasta la George Washington (El Malecón), lucen vacíos a cualquier hora del día, lo que demuestra el colapso que ha tenido la capital de la más importancia nación del Caribe.

Los pocos transeúntes, con guantes y mascarillas, se observan caminando por los paseos de las importantes avenidas con las vistas y pensamientos perdidos, al observar a sus frentes y alrededores los cambios que ha dado la ciudad, donde en la mayoría de los casos tenían que esperar el cambio de luces de los semáforos, en tiempos normales, mientras que ahora, los cruzan y con suma paciencia.

Transitar en vehículos esas avenidas, cualquier día de la semana luego de las cinco de la tarde antes de la pandemia, era una odisea con los taponamientos, sin embargo, este fin de semana, cada conductor se toma esas avenidas para su propiedad.

Este sábado se realiza el segundo día de toque de queda decretado por el presidente Danilo Medina el viernes, por lo que la ciudadanía, al parecer se recogió temprano, y ya a las siete de la noche, eran pocos los peatones que se observaban en las avenidas, y los pocos que encontrabas era con pasos apresurados, con el objetivo de llegar a sus destinos.

Los dominicanos parecen zombis, máscaras, guantes y en una ciudad solitaria, haciendo recordar las más grandes películas de terror, donde no se escucha una bulla por ninguna parte.

El coronavirus ha puesta a una de las ciudades más alegres y bullosas, en la más tranquila y solitaria, con un futuro incierto, ante la gran cantidad de casos que cada día siguen apareciendo en todo el país.

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