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Una muerte sin delito

By Armario Libre December 06, 2017 870 0

El rapto y la posterior muerte del abogado y profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Yuniol Ramírez Ferreras, el pasado 11 de octubre, ha provocado todo tipo de interrogantes, muchas de ellas sin respuestas.

En los tribunales, a los encartados, solo se les ha mencionado el asesinato, no el móvil que lo provocó, como si fuera lo que menos importara, y están muy equivocados. No todo el tiempo, el fin justifica los medios. La muerte de un ser humano, sobre todo, si es un ente productor, popular y pertenece a una organización política, oposición, es repudiada, pero si el hecho ocurre igual que el de Yuniol Ramírez Ferreras, el caso es más repudiado por todo el mundo.

Es repugnante ver a gente que por las ganas de incrementar sus cuentas bancarias se lleven medio mundo por delante. El caso de Yuniol Ramírez Ferreras tiene varios ingredientes dignos de analizar, y como sus principales sospechosos tienen entre un mes y un año de prisión como medida de coerción, habrá tiempo de analizar, conocer y escudriñar.

Entre Manuel Rivas, Eddy Santana Zorrilla, José Antonio Mercado Blanco “El Grande”, Argenis Contreras González y el coronel de la Policía Nacional, Faustino Rosario Díaz, podría haber algunos inocentes, pero el caso fue tan atroz, espeluznante, macabro y diabólico, que los ha condenado a todos.

Donde hay corruptos hay corruptores y donde hay extorsionados hay extorsionadores, pero en este caso, solo se condenan a los supuestos extorsionados, quienes se habrían convertido en asesinos, mientras al supuesto extorsionador, lamentablemente muerto, se venera y se tiene como el gran inocente.

Ahora bien, si se extorsionaba era porque en la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (Omsa), se habían detectado diablos y diablitos, y Manuel Rivas y otros funcionarios, al ver que no podían enfrentar lo que se había encontrado, optaron por quitar del medio a quien los pondría en el banquillo de los acusados.

Jamás se dieron cuenta que matando al acusador se les revertería el caso, y ahora, además de asesinos, son juzgados como malversadores de fondo del Estado, asociación de malhechores, y otros delitos. Al grupo de la Omsa le salió el tiro por la culata, y es posible que a los implicados les salga más cara la sal que el chivo, porque hoy por hoy, el supuesto extorsionador, quien sería el villano, es erigido como el más correcto de todos. Esperamos que siga la investigación, que apresen a quienes tengan que apresar, que paguen los que tengan que pagar, porque solo Dios da y quita la vida, no importa cual sea el caso. Qué viva la justicia, que viva la horabilidad y fuera el chantaje, la envidia y la codicia!!!

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Last modified on Wednesday, 06 December 2017 01:53