El magistrado Manuel Ramón Herrera Carbuccia, primer sustituto presidente SCJ, afirma que se va con la conciencia tranquila

SANTO DOMINGO.– El magistrado Manuel Ramón Herrera Carbuccia, primer sustituto del presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) y presidente de su Tercera Sala, se despidió de jueces, personal administrativo, colegas y amigos al concluir su trayectoria de más de 26 años en el Poder Judicial dominicano.

A su salida del máximo tribunal, estuvo acompañado por representantes de la Asociación Dominicana de Derecho del Trabajo, la Asociación de Abogados Laboralistas, la Comisión de Ciencias Jurídicas de la Academia de Ciencias, profesores, abogados y allegados, quienes le acompañaron en el cierre de una carrera judicial iniciada como presidente de la Corte de Trabajo de San Pedro de Macorís y que culminó al frente de la Tercera Sala de la SCJ.

Herrera Carbuccia sostuvo que, tras cumplir dos períodos de siete años en el cargo, ha llegado el momento de cerrar este capítulo de su vida profesional, manteniendo la coherencia con sus principios y con los valores que, según expresó, han guiado su conducta personal y familiar.

“Me voy con mi conciencia tranquila”, manifestó el magistrado, al recordar que años atrás también experimentó el alejamiento del poder, cuando fue apartado de la presidencia de la Tercera Sala durante un período de siete años, antes de regresar a esa posición por unos meses.

El juez destacó sus orígenes como magistrado de carrera, su paso por la jurisdicción laboral en San Pedro de Macorís y su formación en la Escuela Nacional de la Judicatura, etapas que marcaron su desarrollo profesional dentro del sistema judicial dominicano.

Asimismo, agradeció al expresidente Leonel Fernández, quien presidía el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) cuando fue elegido en 2011; al expresidente Danilo Medina, por su designación como primer sustituto de la presidencia de la SCJ y al presidente Luis Abinader, por el trato recibido durante su gestión.

El magistrado también reconoció la labor del personal de la Tercera Sala, cuya producción, según dijo, asciende actualmente a 1,650 sentencias y 397 resoluciones relacionadas con la suspensión de la ejecución de sentencias, como parte del trabajo jurisdiccional desarrollado por ese órgano.

Al despedirse, Herrera Carbuccia expresó su deseo de ser recordado por una concepción de la justicia centrada en la dignidad humana y en el compromiso con los ciudadanos.

“Ejercer la función de juez es impartir justicia efectiva, digna, oportuna, pero sobre todo, humana”, expresó, dejando como reflexión final una frase que resume su visión del ejercicio judicial.

“Una justicia que no solo responda con eficacia y prontitud, sino que coloque al ser humano y su dignidad en el centro de cada decisión”, y se despidió.