ST. PETERSBURG — De todas las canciones que retumbaron en un clubhouse de los Medias Rojas en plena celebración la tarde del domingo, la que más resonó fue una que salió en 1977.
Era “Stayin’ Alive”, de los Bee Gees, y por un rato pareció sonar en un bucle interminable.
Al final del día, poco importó que los Medias Rojas hubieran sufrido una derrota por 5-1 ante los Rays. Menos de una hora después, la improbable remontada de Boston tras unos primeros tres meses de temporada para el olvido terminó con un boleto a la postemporada.
Todo gracias a una dosis de justicia poética. Una vez consumada la derrota ante los Rays, los Medias Rojas sólo necesitaban un resultado: que los Astros perdieran ante los Bravos.
Y entonces apareció Mike Yastrzemski, nieto de la leyenda de los Medias Rojas Carl Yastrzemski, quien disparó un jonrón de tres carreras para romper un empate 1-1 contra los Astros.
Todos estos años después, otro Yaz respondió por Boston. Y entonces comenzó la fiesta.
¿Cuál es la mejor manera de describirla?
“Hubo mucha cerveza”, dijo el zurdo de los Medias Rojas, Payton Tolle.
También hubo champán rociándose por todas partes, una manguera que lanzaba agua al azar sobre los jugadores cuando menos se lo esperaban y, por supuesto, humo de puros.
¿Una celebración excesiva para un equipo que entra como Comodín y no como campeón divisional? No por la manera en que se desarrolló esta temporada.
“No aceptaron un no por respuesta”, dijo el manager interino Chad Tracy, quien tomó las riendas de un equipo con marca de 10-17 tras reemplazar al boricua Alex Cora el 26 de abril y ayudó a mantenerlo a flote hasta que finalmente despegó.
Es una clasificación a la postemporada que pocos anticipaban cuando los Medias Rojas comenzaron la campaña con récord de 32-46. No sólo son el primer equipo en la historia que logra terminar por encima de .500 después de perder 46 de sus primeros 78 juegos, sino que ahora también tienen un boleto a la postemporada.
Actualmente ubicados como el quinto sembrado, lo más probable es que los Medias Rojas comiencen su recorrido en los playoffs con una Serie del Comodín al mejor de tres juegos en el Yankee Stadium, a partir del 29 de septiembre. Sería una revancha del año pasado, cuando los Yankees ganaron en tres encuentros después de que Boston se llevara el primero gracias a una brillante actuación de Garrett Crochet.
Habrá más de una semana de expectativa antes del capítulo más reciente de la rivalidad más histórica del béisbol, pero el domingo se trataba de reconocer todo lo ocurrido durante los últimos tres meses.
Cinco meses atrás, era fácil preguntarse si el jefe de operaciones de béisbol, Craig Breslow, había tomado la decisión correcta cuando despidió al veterano manager Cora y despidió o reasignó a seis coaches después de apenas 27 juegos, en una sorprendente noche de sábado en Baltimore. Para el domingo, no había arrepentimientos ni dudas.
“Creíamos en los jugadores que teníamos, y sentí que era realmente importante actuar de manera firme y decisiva cuando lo hicimos, para poder crear alrededor de los jugadores un entorno que los respaldara y les permitiera prosperar”, dijo Breslow. “Y respondieron. Aunque pudo haber personas que cuestionaron de qué era capaz este grupo, creo que ellos respondieron de manera contundente”.
Antes de que llegaran las respuestas, hubo un grupo que se mantuvo unido.
El primera base venezolano Willson Contreras, quien rápidamente se convirtió en el líder espiritual del equipo en su primera temporada con el club, recuerda un mensaje grupal que envió incluso antes de que el equipo despegara.
“Yo sí creía en mi equipo”, dijo Contreras. “Creía en todos los que estaban aquí. Nunca dudé de que este equipo llegaría a la posición en la que estamos. En un momento dado, le envié un mensaje al equipo y simplemente dije: ‘Sigamos creyendo en nosotros mismos’. Dije: ‘Crean’. Esa era nuestra palabra principal. Y eso es lo que hicimos desde el Día 1”.
Para llegar al punto en el que esa confianza se convirtió en la realidad del domingo, los Medias Rojas protagonizaron una racha a mediados del verano que puede compararse con cualquiera en la historia de la franquicia.
“Cuando trabajas tan duro como nosotros, y ya era casi julio [cuando empezamos a despegar], después de luchar tanto para colocarnos en la posición en la que estamos, no creo que importe demasiado [cómo aseguras el boleto]”, dijo Tracy. “Simplemente quieres ver que sellas tu pase”.
Durante varias semanas, los Medias Rojas no dejaron de golpear.
El camino de regreso a la pelea comenzó con una barrida de cuatro juegos sobre los Yankees en Fenway Park, del 25 al 28 de junio.
Continuó el 3 de julio, cuando los Medias Rojas iniciaron lo que se convertiría en una racha de 15 victorias consecutivas, igualando el récord de la franquicia establecido por el equipo campeón de la Liga Americana de 1946, liderado por Ted Williams, Bobby Doerr, Dom DiMaggio y Johnny Pesky.
E incluso después de que terminara aquella seguidilla, poco después los Medias Rojas hilvanaron otra racha de nueve triunfos, lo que les permitió completar el mejor tramo de 30 juegos (27-3) en la historia del club. Incluyendo la barrida sobre los Yankees que puso todo en marcha, Boston tuvo marca de 32-5 entre el 25 de junio y el 7 de agosto.
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Justo cuando la apasionada fanaticada conocida como la Nación de los Medias Rojas pensaba que estaba perdiendo su verano, el cuerpo técnico y los jugadores se lo devolvieron. Y ahora, continuará durante el otoño.
Mientras corría el champán, Contreras se dirigió al equipo durante aproximadamente 90 segundos.
“Este es apenas el primer paso, llegar a la postemporada”, les dijo Contreras a sus compañeros. “Sólo quería que todos supieran que estoy orgulloso de cada uno de ustedes. Es una temporada larga. Jugamos pese a las lesiones, jugamos en medio de un cambio en el cuerpo técnico, pero nunca dejamos de creer y por eso estamos aquí”.
Y parafraseando a los Bee Gees, encontraron la manera de mantenerse con vida cuando para la mayoría parecía imposible.