Nada es igual dos años después de que la pandemia sacara de circulación a Armario Libre

Un poco más de dos años desde que la pandemia del Covid-19 nos afectó y sacó de circulación a principio del 2020.

La última edición de Armario Libre (impreso), era Luis Abinader candidato y nos concedió una entrevista en el hotel Costa Larimar.

Luego de llegar la pandemia, todo cambió, y les debo confesar, que hoy no me siento igual.

Han pasado dos años, pero se percibe que ha sido una década.

Ya Barahona no tiene a Freddy Eligio Pérez Espinosa, con quien había iniciado unas relaciones de amistad extraordinarias y hasta de proyectos educativos habíamos planeado, pero mis amigos del barrio, Adonis Luperón (Sumbamba) y Rolando Luperón, muchachos sanos, buenos ya no están.

Rubén Alcántara, afable, respetuoso y siempre dispuesto a conversar, ya no está en la farmacia del puente donde siempre estaba pendiente del negocio.

El alcalde de Vicente Noble, Domingo de los Santos (Savín), un hombre controversial, enredado, pero buen amigo.

Tú llegabas a Vicente Noble y lo encontrabas en cualquier calle con una pala recogiendo basura. El alcalde de Villa Central, Abraham James, educado, respetuoso, trabajador.

Dios, ellos y otros tantos, hoy no están por culpa del Covid-19.

Es solo lo que tiene que ver en lo humano, pero en un aspecto Barahona ha cambiado, tiene cosas que antes no tenía.

Ejemplo,  cuando Armario Libre dejó de circular por la pandemia la empresa Belfond no se había apropiado del muelle de Barahona, y las lomas de Bahoruco Oriental estaban intactas, el hotel Guarocuya estaba abierto, lo administraba Melton Pineda y no sería usada su instalación para un hospital del cáncer, no había planta de tratamiento, se trabajaba en el nuevo mercado,  la presa de Monte Grande seguía siendo el gran metro del Sur y se trabajaba en la costa.