Un reconocimiento a Palma FM y sus locutores de los 90.7 FM

Soy de las personas que no me gusta felicitar en público, me gusta más hacerlo de manera personal, cuando alguien realiza una buena gestión o cuando alguien hace algo que sale de lo normal, porque considero que, si me pagan para hacer algo, es para que lo haga bien, no mal.

Sin embargo, debo felicitar al programador o locutor de los viernes en la tarde de la emisora Palma FM, de Empresas Radiofónicas, que transmite en los 90.7.

Hace par de semanas, viajaba desde Santo Domingo a Barahona, viernes en la tarde, una de la tarde cruzo Baní, provincia Peravia, y sintonizo la estación. ¡Qué música! Dios.

Les confieso que no hubo desperdicio, de cada orquesta, merengue y salsa, colocaba dos temas. Ese locutor me hizo el viaje corto, y se dan esos viajes que hasta quisieras una carretera más larga para seguir escuchando buena música, y limpiarte los oídos, como generalmente les digo a Otilio Agramonte y Antonio Martínez, que soy sus oyentes sábado y domingo en la mañana.

Cuando en Empresas Radiofónicas pusieron a Palma FM como emisora de salsa las 24 horas, llamé a Robertico Lama y hasta lo cuestioné por la locura, creo que la emisora llegó a los niveles más bajos con esa programación, pero ahora debo felicitarlo, porque ha vuelta a sus orígenes y la planta de locutores o discjeys, son geniales, en verdad son los “hisopos de los oídos con muy buena música”.

Naturalmente, hay quienes nos digan que esa música es del pasado, que estamos desfasados, viejos y desactualizados, pero prefiero todos esos calificativos que escuchar expresiones de mala palabras, movimientos muy obscenos y unas voces que deben dañar los tímpanos de los oídos, porque no cantan, “berrean como los chivos” y desafinados.

Que viva la buena música y seguiré en el pasado.