LOS ÁNGELES —- Los Cerveceros están a una victoria de su primera Serie Mundial desde 1982, y el momento que lo definió no fue un jonrón, sino un mensaje de William Contreras.
En el sexto inning del Juego 3, con el bullpen en problemas, el receptor les habló a sus lanzadores como acostumbra: lanzándoles fuego de vuelta cuando les devolvía la pelota.
Esa fue la clave del triunfo 6-2 de los Cerveceros sobre los Dodgers en el Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, que los pone 3-0 en la serie.
El punto de inflexión del juego ocurrió en la parte baja del sexto capítulo, cuando el manager Pat Murphy optó por su bullpen, después de cinco entradas en blanco de su abridor Robert Gasser.
El primero en salir del bullpen, como ha sido costumbre en los últimos encuentros, fue Abner Uribe. Sin embargo, el dominicano no tuvo su forma más dominante, y otorgó tres boletos a los primeros cuatro bateadores que enfrentó.
Con las bases llenas y un out, Will Smith conectó un doble productor de dos que puso a los Dodgers arriba 2-1 y parecía cambiarle el momento al juego, y potencialmente a la serie.
Fue ahí cuando el brazo de Contreras se puso a trabajar.
Mentalmente tuve que calmarme un poco”, confesó el careta. “Obviamente [Abner] Uribe es de emociones, eso dificulta un poco, pero nada, salimos adelante. Sacamos el inning ahí, mantuvimos el juego cerrado y él hizo su trabajo”.
Efectivamente, DL Hall salió a relevar a Uribe y, con hombres en tercera y segunda con un out, logró sacar el cero ponchando al puertorriqueño Enrique «Kike» Hernández y a Tommy Edman.
“Me duele el brazo, pero nada”, dijo Contreras con una sonrisa. “Mañana vamos a jugar otra vez, mañana otra vez una pastillita y pa’ encima”.
El dolor tiene explicación. Para lanzadores como Uribe, esos misiles de regreso al montículo son un mensaje claro: atacar la zona de strike. “Ya yo sé que lo que tengo que hacer es tirarla de strike y no más bolas, porque si no me quema la mano”, bromeó el relevista dominicano hace unos días.
Después de ahí, los Cerveceros hicieron lo que han hecho durante toda la serie, responder ante cada golpe de los Dodgers.
En la parte alta de la séptima, Jake Bauers, después de otro turno épico, conectó el primero de dos jonrones consecutivos, junto con Garrett Mitchell. Y a partir de ahí, los Cerveceros no volvieron a mirar hacia atrás, para colocarse a las puertas del Clásico de Otoño.
“Milwaukee siendo Milwaukee”, explicó el sentimiento Contreras. “Mucha gente no esperaba eso de nosotros, para ser honesto. Muchas personas pensaban que este equipo no podía dar jonrones, y ahí está. Prácticamente hemos ganado los últimos juegos con jonrones, con batazos”.
Y esa fue la historia del Juego 3: jonrones de un equipo que fue el segundo con menos vuelacercas en la temporada regular y que ahora lidera la postemporada con ocho.
“La verdad que nosotros [tenemos] la misma mentalidad con la que hemos salido siempre, que es a ganar… obviamente siempre confiamos en el equipo que tenemos y confiamos en lo que estamos haciendo”, explicó el venezolano Jackson Chourio, quien aportó uno de esos batazos ante el primer lanzamiento del juego, para volver a colocarse líder en la historia de la franquicia con seis.
Pero aun con confianza, el equipo lo tiene claro: no es momento de celebrar aún.
“Obviamente, creo que este año las cosas están a favor y hay que aprovechar la ventaja”, concluyó Chourio. “Como lo hemos dicho antes, esto no ha terminado, tenemos muchas cosas por hacer y seguiremos dando todo”.