Bandas y pandillas haitianas desafían contingente militar internacional y le entran a tiros luego de secuestro de cuatro salvadoreños en comunidad de Santo, Haití

EL SALVADOR, San Salvador.- Las pandillas que controlan Puerto Príncipe atacaron a un contingente militar internacional y dejaron cuatro soldados salvadoreños desaparecidos desde el 18 de octubre.

El hecho representa la primera gran embestida criminal contra la fuerza multinacional desplegada en Haití para contener a esos grupos armados.

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, confirmó el 21 de octubre el lanzamiento de una operación militar de rescate y advirtió a los secuestradores.

“Hoy hemos lanzado una operación militar para rescatarlos”, informó Bukele.

El mandatario exigió la liberación de sus compatriotas “con vida y sin lesiones”.

Quiénes son los militares desaparecidos y qué pandilla domina la zona

Los cuatro efectivos son técnicos de aviación de la Fuerza de Tarea Libertad II, el contingente salvadoreño integrado a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF).

Bukele insistió en que no se trata de combatientes: su función consiste en evacuaciones médicas, no en operaciones de guerra.

El ataque ocurrió en Santo, un sector de Croix-des-Bouquets, a unos 12 kilómetros de Puerto Príncipe.

Esa zona es un bastión de 400 Mawozo, la pandilla que en 2021 secuestró a 17 misioneros extranjeros y que ahora lidera Wilson Joseph, alias Lanmò San Jou, según informó Haitian Times, medio especializado en la cobertura del país.

Los soldados regresaban de comprar alimentos en un mercado local cuando su vehículo blindado fue alcanzado por disparos y explosivos.

Lograron escapar del vehículo en llamas, pero desde entonces se perdió todo contacto con ellos, de acuerdo con un comunicado de las Fuerzas Armadas de El Salvador citado por la agencia EFE.

Qué significa este ataque para la misión internacional en Haití

Ningún grupo se atribuyó la responsabilidad del ataque contra el vehículo blindado.

El episodio desató enfrentamientos armados que se prolongaron durante varios días, con apoyo de helicópteros de la fuerza salvadoreña, que también recibieron disparos.

La GSF informó la muerte de varios presuntos pandilleros y heridas en otros cuatro efectivos propios durante los combates posteriores, aunque hasta el momento no confirmó el paradero de los cuatro salvadoreños.

El representante especial de la fuerza, Jack Christofides, advirtió ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que “las pandillas están poniendo a prueba” al nuevo organismo, según recogió Associated Press.

El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, condenó el ataque durante la sesión del Consejo de Seguridad.

“Creemos que los cuatro hombres sobrevivieron, pero siguen sin ser localizados”, diojo.

El diplomático agregó una promesa directa a los militares desaparecidos: “Los traeremos de vuelta a casa”.

La Embajada de Estados Unidos en Puerto Príncipe emitió una alerta para que sus ciudadanos evitaran la zona de Santo, donde advirtió sobre “enfrentamientos intensos y continuos entre pandillas y fuerzas de seguridad”.

El Gobierno de Haití, encabezado por el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, declaró la liberación de los soldados como “prioridad absoluta” y aseguró que moviliza recursos para lograrla, aunque no confirmó si existe algún contacto con los secuestradores.

Por qué la GSF reemplazó a la misión liderada por Kenia

La Fuerza de Supresión de Pandillas nació en 2025 por decisión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, tras el fracaso de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) liderada por Kenia, que careció de personal y financiación suficientes para contener a las pandillas.

La nueva fuerza cuenta con más de 2,000 efectivos sobre el terreno, incluidos contingentes de Chad, Jamaica, Guatemala, Mongolia y Sri Lanka, además de El Salvador.

El organismo multinacional recibió una prórroga de al menos seis meses del Consejo de Seguridad, que extiende su mandato hasta marzo de 2027.

A comienzos de octubre, El Salvador había aprobado una ley que extiende por un año la participación de sus fuerzas armadas en la misión y amplía su rol más allá de las evacuaciones médicas.

El país tiene cientos de pandillas, pero dos federaciones dominan el panorama: el G9 y Familia, liderado por el expolicía Jimmy Chérizier, alias Barbecue, y el G-PEP, su rival histórico. Ambas formaron en 2023 la alianza Viv Ansanm, que lanzó ataques coordinados contra aeropuertos, puertos y prisiones para paralizar al Estado haitiano.

El antecedente de contratistas salvadoreños en el país

El despliegue militar salvadoreño en Haití no es el primer antecedente de presencia de ese país en la isla.

En 2025, el Tribunal Penal de Cuentas confirmó que el Gobierno haitiano había contratado a empresas extranjeras para combatir a las pandillas, con Vectus Global, firma dirigida por Erik Prince, ex director ejecutivo de la empresa militar privada Blackwater, al frente del contrato más relevante.

Desde entonces, Vectus desplegó alrededor de 200 contratistas salvadoreños para entrenar a la policía haitiana en el uso de drones comerciales cargados con explosivos contra las pandillas, una táctica inspirada en el conflicto en Ucrania.

Esa campaña con drones ya había generado denuncias de organizaciones de derechos humanos, que advirtieron sobre decenas de civiles heridos, incluidos niños.

El ataque contra los técnicos de aviación ocurre mientras Haití se prepara para celebrar sus primeras elecciones generales en más de una década.

Entre marzo de 2025 y enero de 2026, la policía y fiscales del Estado habían matado a más de 1,000 haitianos en operaciones de seguridad contra pandillas, según informes de Naciones Unidas, un dato que ilustra la intensidad de la confrontación que ahora también alcanza a las fuerzas internacionales desplegadas en el país.

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