Lluvias al amanecer el 8 abril: Lágrimas del cielo por muertes Jet Set, coincidencias o fenómeno natural

Al amanecer el ocho de abril 2026, hubo ciudades, entre ellas, Santo Domingo y el Distrito Nacional, que amanecieron anegadas de tanta lluvia registrada desde la noche del martes y madrugada del miércoles.

Hubo tanta lluvia, que cientos de vehículos quedaron atrapados, navegando, como si fueran barcos, y miles de empleados, públicos y privados, no pudieron llegar a sus lugares de trabajo, por lo que fue preciso, disponer, tanto el Ministerio de Trabajo como el Ministerio de Administración Pública (MAP), disponer el teletrabajo, en unos casos, y en otros, suspender las actividades.

Todo pasó sin avisar, todo pasó de manera inesperada y todo pasó, porque tenía que pasar; igual que el colapso del Jet Set.

La ciudadanía, quedó al amanecer el miércoles, de la misma manera que amaneció, el ocho de abril del 2025, cuando despertó con la nefasta noticia del desplome de la discoteca del Jet Set.

Aquél martes ocho de abril, fue un día negro, un día pesado, un día que todavía se siente y se sufre en el corazón de muchos dominicanos.

Ese martes, ocho de abril del 2025, quedará en la historia, como uno de los días más tristes de República Dominicana, porque ese número, 236 fallecidos, que tenemos la creencia de que es otro mayor, quedará impregnado, no solo en familiares de las víctimas, sino en cada dominicano que, de una u otra forma, estaba familiarizado con alguien o con las actividades que se desarrollaban en la popular discoteca.

Al cumplirse el primer año de ese fatídico ocho de abril del 2025, el cielo llora, inunda ciudades, causa estragos, como una rebelión de la naturaleza porque al pasar 12 meses y no estar nadie preso por el nefasto acontecimiento, no solo los familiares y amigos de las víctimas han soltado lágrimas, también el cielo.

Las lluvias de este ocho de abril, sin avisar, como sucedió la tragedia del siglo, la tragedia del Jet Set, a pesar de la cantidad, sería poca en comparación con las lágrimas de cada familiar, cada amigo, cada allegado, cada dominicano, tirada en este primer año de la partida, no de los 236 que es el número oficial, sino de cada ser humano, y todo parece indicar, por la irresponsabilidad y el deseo de conseguir cada vez más dinero de los propietarios.

Adiós Rubby Pérez, por ti se congregó tanta gente importante esa noche en la discoteca Jet Set, y con tu despedida, cada persona que te acompañaba y te sigue acompañando.

Ojalá que, en el cielo, quienes te acompañaron en la tierra en tu último espectáculo, continúen contigo, sentados en primera fila, deleitándose con tu potente voz, porque para ellos, y para los millones de dominicanos, sigues y seguirás siendo, la voz más alta del merengue.

El cielo llora al llegar el primer año de la partida inesperada de cada uno de ustedes, para que nosotros los vivos, los que nos quedamos en la tierra, no nos olvidemos; aunque les prometemos, que esa fecha jamás será olvidada de cada siquis, la memoria de cada dominicano.

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