Presidente de la primera sala de la SCJ, magistrado Justiniano Montero Montero, llama a la comunidad jurídica internacional emprender reforma al Código Iberoamericano de Ética Judicial
Santo Domingo.- El presidente de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), magistrado Justiniano Montero Montero, llamó a la comunidad jurídica internacional, puntualmente a la Cumbre Judicial, para emprender una reforma al Código Iberoamericano de Ética Judicial, con el objetivo de alinearlo a las exigencias tecnológicas y las fases evolutivas de la sociedad contemporánea, a fin de dejar clara una visión de los valores institucionales acorde con las demandas del siglo que discurre, donde la ética pública debe prevalecer, frente a la ética privada.
Durante su intervención en el panel titulado “20 años del Código Iberoamericano de Ética Judicial”, celebrado como parte de la conferencia del Poder Judicial 2026, el magistrado Montero Montero enfatizó que, aunque la esencia de la ética es inmutable, los instrumentos que la regulan deben ser dinámicos para no caer en el rezago, partiendo de que la moral social si cambia con el tiempo y acorde con el desarrollo histórico.
El juez recordó con orgullo que el Código fue aprobado originalmente en la República Dominicana, en el año 2006, resaltando que a partir de esa fecha se ha generado un verdadero fenómeno en la gestión y adopción por parte de sus poderes judiciales de Iberoamérica en refrendar una cultura de adoptar el Código de Comportamiento Ético, pero advirtió que ha llegado el momento de someterlo a una revisión exhaustiva.
“La visión del Código ya no es la misma. Ese instrumento debe abordar un nuevo contexto en el que se conciba como punto de inflexión una noción de paradigma plural, en tanto cuanto los problemas de la sociedad de hoy han cambiado significativamente”, expresó.
Insistió en que el instrumento debe ser “vigilado, zarandeado y removido” por una comisión multidisciplinaria capaz de inyectarle la visión filosófica del siglo XXI, pues a su juicio, la reforma debe dar paso a un cuerpo normativo que refleje las verdaderas dinámicas éticas doctrinales y el sentir actual de los sistemas de justicia iberoamericanos.
Recordó que en su momento tuvieron a bien asumir los maestros del pensamiento filosófico, Manuel Atienza y Rodolfo Vigo debe ser exaltado al pabellón de la inmortalidad, puesto que a la sazón fue la más elevada interpretación de los problemas éticos de la región, sobre todo imbuidos en la necesidad de consolidación de un modelo de justicia transparente abierto e independiente, basado en una visión de integridad.