Primer Tribunal Colegiado de Santiago reparte 45 años de prisión, entre tres haitianos, acusados de penetrar a vivienda, amordazar, amenazar, atar, violar sexualmente por turnos a dos mujeres y luego robar artículos del hogar

SANTIAGO.- El Primer Tribunal Colegiado de aquí, repartió 45 años de prisión en tres haitianos, acusados de amordazar y atar de pies y manos, amenazar de muerte con pistolas en manos, violar sexualmente en turno y luego robar las pertenencias de dos mujeres en el sector de La Ciénaga, al Norte de esta ciudad de Santiago.

Las juezas del Primer Tribunal Colegiado, Wendy Tavárez, Deyanira Méndez y Claribel Mateo, hallaron evidencia probatoria en la acusación contra Gile Ademar y/o Yene Adimar; Jackson Pie y/o Jacson Pie y Joseph Vixamar (Vicsama), presentó la Fiscalía de Santiago, representada en audiencia por la fiscal Jenniffer Rodríguez. 

La litigante del Ministerio Público afirmó que los acusados se enfrentaban a cargos por constituirse en asociación de malhechores para cometer violencia basada en género, tortura y actos de barbarie, violación sexual con uso de armas de fuego y robo agravado, en perjuicio de las dos mujeres, cuyas identidades se hace reservas para evitar su revictimización y respetar su derecho a la intimidad. 

Valiéndose de las pruebas que se recolectaron en la escena de los hechos y en el curso de la investigación que se extendió durante varios meses, la fiscal Rodríguez logró probar que los acusados cometieron hechos criminales que se sucedieron uno tras otro, en lo que jurídicamente se define como un crimen seguido de otro crimen. 

Los delitos citados constituyen transgresión a los artículos 265, 266, 309-1 y 309-3, literal C; 303-4, 331, 379, 381, 382, literales D, E y G; 385 y 386 del Código Penal Dominicano. 

Sobre los hechos, el Ministerio Público explicó que los acusados, violentando la seguridad, la privacidad y la propiedad ajena, rompieron hierros e irrumpieron en la residencia de las víctimas y usando armas de fuego las obligaron a guardar silencio, mientras las amenazaban de muerte y las amarraron de pies y manos, además de amordazarlas, y las violaron sexualmente por turnos. 

A las amenazas de muerte, hostigamiento y presión psicológica, le siguió la burla de los delincuentes que, en un acto vejatorio y abusivo, sacaron agua de la cisterna de la residencia y se bañaron, huyendo más tarde con electrodomésticos y una motocicleta, entre otras pertenencias.

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