República Dominicana despide el 2025 como uno de los más funestos y espera 2026 sea algo diferente
El año 2025, a punto de despedirse para darle la bienvenida al 2026, pero al parecer, los malos augurios del nuevo período son tan malos para República Dominicana que el que fallecerá en pocos días.
En el 2025 República Dominicana ha sido conmovida por catástrofes, que ojalá, hayan sido los últimos de toda su historia; sin embargo, hay que mantenerse atento a los nuevos acontecimientos.
El desplome del techo del Jet Set, matando, según las cifras finales, más de 236 personas, produjo en la ciudadanía un ambiente de soledad, tristeza interior, que aún persiste.
Y cuando la población no termina de sanar las heridas causadas por las muertes del Jet Set, que no dejó a los responsables presos, sucede lo que ha sido llamado como el robo del siglo: el desfalco al Seguro Nacional de Salud (Senasa).
Hay quienes afirman que el robo a Senasa dejó más muertes que el Covid-19 en República Dominicana, y que ha sido mayor al desplome de Banínter, ocurrido en el gobierno de Hipólito Mejía.
Han pasado otros casos de menor envergadura durante este 2025, pero solo nos vamos a centrar en esos dos, y pedirle a Dios que acontecimientos como esos, los aleje lo más que pueda de República Dominicana.
Y no es que seamos y haya que ser pesimista, pero dos hechos ocurridos ahora en diciembre, nos da mala vibra para el 2026.
El primero, lo acontecido en Santiago, con la ruptura de una tubería de más de 60 pulgadas de diámetro del Acueducto, llevándose casas de por medio y que no provocó muertos por la intervención de la mano divina de Dios.
Según las denuncias, ese caso pudo haberse evitado, porque ya se había puesto en manos de las autoridades de Corasaan, pero nadie hizo caso.
El otro caso de ahora, finales de diciembre, es el desplome del techo de un hospital en construcción en la ciudad de Azua.
Creo que el Gobierno debe ponerle más atención a las obras que construye, porque si comenzamos a enumerar las infraestructuras colapsadas luego de estar en proceso de edificación, no terminamos.
El Gobierno se ha hecho especialista en construir y desbaratar para reconstruir, lo que evidencia falta de capacidad, inexperiencia o pretensiones para ganar más invirtiendo menos en los materiales de construcción usados.
Vamos a pedir a Dios para que en el 2026 no suceda lo mismo que en el 2025, porque la población ya está “jarta” de casos como Jet Set, Senasa, edificios y obras en construcción mal hechas y problemas como el de Santiago y su acueducto, que ahora decenas de barrios no tienen agua.
Pongamos todo en manos de Dios, porque consideramos que el único que puede proteger a República Dominicana y el mundo en estos tiempos tan nefastos.