NUEVA YORK – De cara a su serie más importante de la temporada contra los Yankees, todo parece indicar que los Azulejos volverán a contar con el dominicano Vladimir Guerrero Jr. en la alineación para el segundo partido, que se disputará el sábado.
A estas alturas de la temporada, cada serie es crucial para los Azulejos, pero esta acapara atención especial tras haber ganado dos de tres encuentros contra los Rays —líderes de la División Este de la Liga Americana— y seguir en la pelea por un puesto de Comodín, algo que parecía totalmente improbable hace apenas unas semanas.
Guerrero ha estado en la lista de lesionados de siete días por conmoción cerebral desde el fin de semana pasado, cuando chocó con el campocorto de los Yankees, George Lombard Jr., en una jugada aparatosa en la tercera base. La rodilla y el muslo izquierdos de Lombard impactaron con fuerza contra la cabeza de Guerrero; aunque este manifestó síntomas de conmoción de inmediato, el manager de los Azulejos, John Schneider, afirma que el jugador ya ha superado todas las pruebas necesarias y se espera que regrese a la alineación el sábado.
«Se sentía bien. En estos últimos días, incluso antes de ir a jugar a Clearwater [Florida], se sentía bien», dijo Schneider. «Se siente normal, así que eso es algo positivo».
Aquella presentación en Clearwater supuso un viaje al pasado para Guerrero, quien realizaba su rehabilitación con el equipo de Dunedin (Clase A), conjunto en el que brilló en 2017. Aquel equipo estaba repleto de grandes prospectos, desde Guerrero hasta Bo Bichette, Cavan Biggio y Danny Jansen. ¿El manager? Un joven Schneider.
Guerrero conectó un doble y recibió dos bases por bolas en su partido de rehabilitación del jueves; eso fue todo lo que los Azulejos necesitaban ver.
En la organización existe la esperanza de que este reciente paso por la lista de lesionados, por desafortunado que haya sido, permita a Guerrero descansar el resto del cuerpo y regresar con energías renovadas. Esta temporada ha lidiado con molestias persistentes en la espalda y algunos problemas en los isquiotibiales, aunque rara vez se pierde un partido. Siempre y cuando Guerrero haya superado totalmente la conmoción —un tema que Schneider se toma muy en serio tras haber sufrido siete diagnósticos similares durante su propia carrera como receptor en ligas menores—, su regreso a la alineación con energías renovadas podría ayudarle a salir del bache en el que ha estado sumido durante toda la temporada.
Hasta ahora, nada ha logrado ese efecto. Guerrero batea para .263, con apenas siete jonrones y un OPS de .693 en 115 partidos. Tampoco ha conectado un jonrón en el Rogers Centre esta temporada, la estadística más curiosa de todas en una campaña imposible de explicar.
Sin embargo, Schneider ha confiado en Guerrero durante la última década de su carrera, desde los tiempos en que ambos coincidieron en Dunedin, Florida. No hay indicios de que los Azulejos vayan a mover a Guerrero de su puesto habitual —el tercero— en la alineación, y si Toronto realmente aspira a llegar lejos en esta postemporada, necesita que Guerrero vuelva a estar al frente, liderando la ofensiva.