Los sanjuaneros dieron una gran lección que debe ser imitada y replicada por otras provincias

En los últimos años, República Dominicana padece de un sueño eterno, donde los gobiernos, pero sobretodo, el que dirige los destinos del país desde el 2020, hace lo que le parezca, mil diabluras, y nadie dice ni hace nada.

El gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha jugado con el estómago, el cerebro y hasta la inteligencia del dominicano pobre, humilde y paupérrimo, y nada pasa.

Hemos llegado a decir si las vacunas del Covid-19 tenía una dosis de sustancia para dormir a la gente, para que vivamos sin que nos importe lo que pasa a nuestro alrededor, porque desde el 2020 hasta la fecha, ha sucedido acontecimientos, para hacer una revuelta peor que la del 1984, y no se quema un deumático.

Sin embargo, todo tiene su fin, porque con la provincia de San Juan, al parecer, se rellenó la copa y rebosó el agua.

La revuelta, en este caso pacífica, fue tan grande, que el presidente Luis Abinader, sin pensarlo dos veces, sin analizarlo mucho, sin hacer una reunión de ministros, dio un frenazo, menos de 24 horas de hacer la movilización que retumbó en el mundo entero.

La decisión del presidente Abinader fue inteligente, porque no esperó el derramamiento de sangre, que todo apuntaba a que sucediera de un momento a otro, pero no debió dejar que llegara hasta ahí.

El Gobierno, trató de amedrentar a los sanjuaneros con un ejército en modernos equipos y agentes policiales, pero habitantes de diferentes provincias del país que recorrieron hasta el Granero del Sur a respaldar que no se cambie el agua por el oro, como era la consigna.

Nosotros, desde este humilde rincón en un lugar en el mundo, le pedimos al presidente Abinader, que cuando se firman papeles, no se puede hablar mentiras ni tratar de jugar con la memoria de los dominicanos.

Nosotros tenemos un buen refrán, “los papeles amarran lenguas”, pues un decreto del 2024, firmado por el presidente Abinader, le desbarata todas las acusaciones que le hace a los gobiernos de partidos de la oposición.

Jefe, ya está bueno de buscar culpables cuando las cosas nos salen mal, aceptemos nuestros errores como hombres, ya eso a usted no le hace bien. Esa actitud de buscar culpables ha hecho que la población pierda la credibilidad en usted, que le aseguro, es casi imposible que vuelva a recuperar.

Lo que pasó en San Juan, debió pasar en Barahona con el permiso a la empresa Belfond, minera en busca de calcio para que explote las lomas de Santa Elena. Engañaron a los barahoneros como niños, a quienes les dieron juguetes plásticos por millones de dólares.

Los pueblos deben llenarse de valor y replicar lo que sucedió en San Juan cuando las acciones de los presidentes del país no les favorezca.

Y los periodistas y comunicadores que recibieron millones de pesos y dólares de los ejecutivos de la empresa minera Gold Quest deben saber que los tenemos en la mira, porque muchos de ellos se han convertido en lacras, que venden sus conciencias al mejor postor, que no tienen ideales más que el dinero, sin importar que el país se vaya por un despeñadero.

A ustedes, malos dominicanos, cobren, guarden, porque llegará el momento que no les llegará un peso, y no importa que extorsionen, porque sus expedientes serán tan altos, que ustedes serían los extorsionados.

Deben ser enjuiciados y condenados, por dañar una de las mejores profesionales: ser periodista y comunicador.