El Consejo Regional de Desarrollo SFM convoca a las familias, instituciones de RD y el Gobierno asumir como tarea prioritaria del 2023 unidad y confraternidad para vencer con eficacia los males obstruyen la paz
SAN FRANCISCO DE MACORIS.– El Consejo Regional de Desarrollo (CRD) convocó a todos los integrantes de las familias dominicanas y de las diferentes instituciones del país, asumir como tarea prioritaria en el próximo año, redefinir sus tareas y responsabilidades sociales, teniendo de soporte la unidad y la confraternidad, a fin de vencer con eficacia los males que obstruyen la paz y el desarrollo que todos por igual merecemos.
La entidad quien tiene entre sus principales ejecutivos a Ysócrates Andrés Peña Reyes, monseñor Jesús María de Jesús Moya, Guillermina Marizan Santana, Héctor José Rizek Sued y Rafael Acevedo Pérez, llamó a lograr el propósito tomando de punto de partida esta época de navidad, para que teniendo de columnas los valores y principios cristianos, dar paso con firmeza a un accionar colectivo que conduzca a la erradicación de las conductas egoístas y sectarias por ser enfermizas y destructivas.
A través de un documento, destacó, que la nación hoy más que nunca necesita que “reflexionemos en torno a nuestro presente y futuro, además sobre las responsabilidades que cada uno debemos asumir, para dotarnos de la sabiduría que facilite la canalización correcta de los proyectos y metas que urgimos, pro edificar una mejor sociedad dominicana para las presentes y futuras generaciones”.
El CRD, el cual representa un importante sector en San Francisco de Macorís, manifestó que para erradicar los males que afectan al país y “nos agobian a todos por igual, hay que propulsar la renovación y transformación que requerimos, soportándola en la vocación de bien y el bienestar para todos, dentro de un proceso que para ser exitoso, necesariamente deben participar jóvenes, viejos, pobres y ricos del campo y la ciudad”.
Consideró, que esos objetivos, colectivamente llaman a comprender que constituye un principio capital, que los valores se viven en casa y se transmiten a los demás como una forma natural de vida, es decir, dando ejemplo, siendo primordial la acción de los padres, a fin de que los niños y los jóvenes, reciban verdaderas lecciones de cómo practicarlos en su mayor expresión y dimensión.