El economista Haivanjoe Ng Cortiñas, afirma que en últimos seis años, inflación es de 48% en alimentos de canasta familiar y 32% en ùtiles escolares por lo que es difícil vivir sin endeudarse
SANTO DOMINGO.- El secretario de asuntos económicos de la Fuerza del Pueblo, Haivanjoe Ng Cortiñas, afirmó que si hoy vas a comprar los útiles escolares, los encuentras más caros; si vas al supermercado o colmado, también pagas más por la comida, y cuando metes la mano en el bolsillo para pagar, descubres que el dinero no alcanza como antes.
Advirtió que como no alcanza el dinero, la tarjeta de crédito ayuda a completar el mes, u un préstamo; y mientras las familias buscan cómo estirar sus ingresos, el Estado también gasta más, se endeuda más y destina una mayor proporción de sus recursos al servicio de esa deuda.
Entonces, ¿qué está pasando con la economía dominicana después de seis años de gobierno?
El economista Haivanjoe Ng Cortiñas, explicó que a partir de los propios datos oficiales y plantea una conclusión que contradice el relato de éxito económico que promueve el gobierno: la economía ha crecido, pero ese crecimiento no se ha traducido en una mejoría proporcional de la vida de la mayoría de los dominicanos.
“La pregunta no es solamente cuánto creció la economía. La pregunta es cuánto de ese crecimiento llegó al bolsillo de la gente”, sostuvo Ng Cortiñas.
Afirmó que la economía creció, pero la comida se comió el aumento
Dijo que la explicación comienza en el lugar donde cada familia siente primero la economía, que es la cocina.
Ng Cortiñas expresó que entre agosto de 2020 y julio de 2026, la inflación de los alimentos acumuló un aumento de 48%, mientras que los útiles escolares registraron un incremento acumulado de alrededor de 32% durante el mismo sexenio.
Al mismo tiempo, afirmó que cerca del 70% de los trabajadores dominicanos, correspondientes a los segmentos de menores ingresos, no genera por sí solo suficiente dinero para cubrir el costo de la canasta básica del quintil más pobre, que actualmente ronda los RD$30 mil mensuales.
“No es que esas familias no vieran subir su ingreso. Es que lo que ganaron de más no les alcanzó ni para sostener lo mismo que ya compraban antes. La comida se comió el aumento”, explicó Ng Cortiñas.
Dijo que las tarjetas de crédito de consumo crecieron 40%, mientras los préstamos de consumo aumentaron 25% en el tramo analizado, ambos por encima del crecimiento acumulado del PIB nominal, de 16,75%, durante ese mismo período.
“Cuando el endeudamiento familiar crece más rápido que la economía, no es necesariamente una señal de optimismo. También puede mostrar que las familias están recurriendo al crédito para llegar a fin de mes”, precisa el secretario de Asuntos Económicos de la Fuerza del Pueblo.
El reconocido economista afirmó que la presión económica tampoco termina en el supermercado.
Sostuvo que los ingresos fiscales tributados por consumidores y empresarios al Gobierno Central pasaron de representar 14,35% a 15,80% del PIB entre 2020 y 2026, lo que equivale a un aumento de 1,45 puntos porcentuales del tamaño de la economía.
Mientras tanto, sostuvo, construir y financiar una vivienda se hizo más costoso para las familias, ya que el costo de construcción registró un incremento de 33,8%, mientras la tasa de interés hipotecaria aumentó cerca de un punto porcentual desde agosto de 2020.
“El ciudadano no vive la economía a través del PIB. La vive cuando compra comida, paga el colegio, paga la vivienda, utiliza su tarjeta y llega al final del mes”, afirmó Ng Cortiñas.
¿Y cuánto creció realmente la economía?
El crecimiento existe, pero, según el análisis de Ng Cortiñas y su equipo en Fuerza del Pueblo, su ritmo tampoco coincide con la imagen de una economía despegada.
El crecimiento promedio durante los seis años fue de apenas 3,43 % anual hasta junio de 2026.
“Eso no es una economía despegando. Es una economía moviéndose en forma de zigzag: un año de aceleración seguido de uno de frenazo, sin lograr dos años consecutivos de crecimiento sostenido”, sostuvo Ng Cortiñas.
Pero el problema fundamental, agregó, no es únicamente la velocidad del crecimiento.
“La verdadera pregunta es si ese crecimiento mejoró la capacidad de compra de la mayoría de los hogares. Y cuando se confrontan los ingresos de los trabajadores con el costo de las canastas, la respuesta es que no”.
Los datos presentados por Mg Cortiñas muestran que casi siete de cada diez deciles de la población dominicana no cubre con el ingreso de los trabajadores, por lo que el costo de la canasta correspondiente al quintil más pobre, que asciende a RD$29 mil 662 al mes, mientras nueve de cada diez no alcanzan siquiera a cubrir la canasta nacional promedio, que cuesta RD$49,613 al mes.
Dijo que la pérdida de poder adquisitivo, la imposibilidad de cubrir con los ingresos de los trabajadores el costo de la canasta básica familiar y el aumento del endeudamiento de los hogares dominicanos llevan a los ciudadanos a mostrar frustración social, tal y como lo revela la encuesta La Sociedad, que mide el cambio social en el país. La encuesta muestra que, de cada 10 consultados, casi 9 indican que actualmente es muy difícil progresar.