Intromisión y secuestro de Nicolás Maduro, un mal precedente de EEUU que debe ser repudiado a todo pulmón

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, está preso en una cárcel de Nueva York, Estados Unidos, luego de ser secuestrado, en horas de la madrugada del pasado sábado, mientras dormía junto a su esposa, en una de sus residencias de Caracas.

Muchos son los que han celebrado la “captura” de Maduro y su traslado a Estados Unidos.

Sin embargo, al parecer, las consecuencias no han sido medidas a su justa dimensión de lo realizado por equipos élites del gobierno de Donald Trump.

Nosotros, desde un rincón en República Dominicana, debemos decir que es posible que nunca estuviéramos de acuerdo con el régimen que había implementado Maduro en Venezuela en los últimos años, es posible que tampoco estuviéramos de acuerdo con los resultados de las últimas elecciones presidenciales, pero mucho menos compartimos que un país, cualquiera que sea, se introduzca a otro y secuestre a sus autoridades, con acusaciones infundadas, fabricadas, solo porque no le simpatice o no esté de acuerdo con su forma de gobernar.

Los estados son libres, cada nación es libre de hacer, bien o mal sus cosas, y ninguna otra nación debe hacer lo que en Venezuela hizo Donald Trump.

Esos gobiernos que celebran lo hecho por Trump en Venezuela, esos ciudadanos que aplaudan la invasión de soldados, militares norteamericanos al hermano país venezolano, que hagan lo propio, cuando mañana, por cualquier invento igual, Estados Unidos haga lo mismo en sus tierras.

Antes de la invasión, desde Washington, Donald Trump, advertía que el petróleo de Venezuela era de los Estados Unidos, por lo que se entiende que la tierra de Bolívar tenía un interés marcado en el presidente norteamericano.

Ahora vemos que el principal delito al que se le acusaba a Maduro, liderar el “Cartel de los Soles”, era un invento de Donald Trump, porque nunca existió.

Sin embargo, esa fábula fue hecha propia de presidentes de otras naciones que se alinearon con Donald Trump, en su afán de “joder” a Nicolás Maduro y a millones de venezolanos.

Nosotros queremos la paz, la tranquilidad y el desarrollo de las bondades económicas de Venezuela, pero reprochamos la forma que la piensa hacer Estados Unidos.

Los venezolanos son hermanos de los dominicanos, porque son gentes educadas, nobles y trabajadoras, y queremos que la paz vuelva a su Venezuela, pero no engañados como niños, como ha hecho el imperio norteamericano.

Los venezolanos no les importan e interesa a Donald Trump, a quien solo le importa el petróleo y otras riquezas de Venezuela.

¿Por qué Donald Trump no usa el mismo equipo y resuelve el problema de Haití, eliminando las bandas que mantienen el caos y el desorden?

Claro, en Haití no hay petróleo ni nada que le interese a los Estados Unidos, y es un problema que debes cargar los gobiernos de República Dominicana.

El problema de Venezuela no está resuelto con el secuestro y posible enjuiciamiento de Nicolás Maduro; más bien, podría ponerse más difícil, si Donald Trump y Estados Unidos no consiguen al corto y mediano plazo, el control del petróleo venezolano.

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