La lectura como herramienta de “ingeniería social” de RD. (1era parte)

Durante muchos años, la palabra «ingeniería social» ha sido asociada con maldad, racismo y otros conceptos desfavorables; sin embargo, hoy me gustaría verla desde un punto de vista más transformador y positivo, enfocándola desde el órgano que realmente guía a la sociedad: el cerebro.

Desde que tengo uso de razón, he escuchado sobre estudios que hablan de los beneficios de la lectura para el cerebro, para el crecimiento personal y para el ser humano en general. Sin embargo, también me he dado cuenta de que estos estudios son tomados por la sociedad como algo mitológico y no como algo realmente aplicable a la sociedad.

Escuchar que «leer fortalece las conexiones neuronales del cerebro y lo hace más resistente a enfermedades degenerativas», es solo una frase bonita que suena interesante, pero no vemos a ningún doctor recetando a un paciente: «debe leer dos libros mensuales para fortalecer su cerebro«.

Esto demuestra que incluso los expertos en medicina no creen mucho en la eficacia de la lectura, mencionándola de manera superficial y no como un mandato médico para mejorar o prevenir condiciones de salud.

De igual manera, a nivel público, no vemos ninguna ley que obligue a los maestros a hacer que sus estudiantes lean al menos tres libros de manera mandatoria durante el año escolar.

Sin embargo, sí hay leyes o normas estrictas respecto al peinado, al color de los zapatos y al uso de uniformes, pero nada relacionado con la aplicación de los hallazgos científicos sobre los beneficios de la lectura para los estudiantes y, por ende, para la sociedad.

Nuestras investigaciones han arrojado que el 97% de los estudiantes que salen de una secundaria hacia la universidad nunca se han leído un solo libro completo en toda su vida. Esto denota la falta de interés por parte de los estudiantes y la falta de un “empuje” correcto, de parte de los maestors, para que estos inicien el hábito de leer.

Se dice que las generaciones ocurren cada 15 o 20 años, es decir, que, si queremos ver un cambio para las generaciones futuras, debemos comenzar hoy, aunque los cambios se vean en aproximadamente 20 años. Si queremos ver un cambio en nuestra sociedad de aquí a 25 años, necesitamos comenzar hoy de manera revolucionaria y drástica.

Así como se han ignorado los estudios sobre los beneficios de la lectura para el desarrollo del cerebro, la personalidad y la sociedad en general, también se han ignorado los estudios que hablan sobre los perjuicios del uso excesivo de las redes sociales, las pantallas, la pornografía y el contenido basura que encontramos en Internet. No tenemos leyes que impidan, bloqueen o ayuden a reducir el consumo excesivo de estos males. Males que, al no tener ningún tipo de freno o censura, siguen creciendo y esparciéndose como un óxido silencioso que poco a poco corroe y destruye el más poderoso de los aceros.

La lectura ha sido ignorada y convertida en una herramienta artesanal y estética; me atrevo a decir que ha sido banalizada y transformada en brillantina, un elemento que solo sirve para embellecer las cosas, pero no para fortalecer ni desarrollar nada en profundidad. Creo que debemos convertir la «brillantina de la lectura» en el concreto que realmente es, para construir con ella una mejor sociedad.

Desde el año 2016, hemos estado fomentando la lectura a través de conferencias y talleres en diferentes provincias de la República Dominicana con el proyecto «UN LIBRO AL AÑO». Mediante estas conferencias, hemos impactado a miles de jóvenes de forma presencial y a través de medios digitales, logrando una eficacia de lectura (motivar y hacer que lean) de hasta un 60% en aquellos que han asistido a nuestras conferencias. Hemos entendido que la lectura guiada a través de la ciencia tiene un enorme potencial para la ingeniería social que necesita nuestro país.

Por ello, si queremos transformar nuestra nación desde adentro, desde las neuronas, desde el cerebro, debemos empezar a tomar la lectura con la seriedad que merece. Dejemos de verla como un mero instrumento de esparcimiento espiritual y estético, y comencemos a considerarla la poderosa herramienta de transformación social que realmente es.

Escrito por: Jonás Guevara, especial para Armario Libre

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