Los Cerveceros pegan primero a los Dodgers con hit de oro del novato Luis Lara, que empujó la segunda carrera en quinta entrada y el partido fue frisado en Milwaukee

MILWAUKEE – En medio de todas las virtudes de los Cerveceros como organización, se encuentra su capacidad de potenciar a sus jugadores más jóvenes.

Y el catalizador de ese proceso está en la confianza.

Luis Lara, de apenas 21 años, lleva varios meses sintiendo ese respaldo.

Poco menos de un mes antes de hacer su debut en las Mayores el 7 de julio, firmó una extensión de siete años y US$31 millones con Milwaukee.

El equipo no sólo le dio la oportunidad, sino que apostó su futuro por él.

Todo eso desembocó en un momento crucial del Juego 1 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, en el triunfo de los Cerveceros 2-1 sobre los Dodgers el domingo en el American Family Field.

Después de que parecía que todo le salía mal a los Cerveceros –una salida cargada de pitcheos de Jacob Misiorowski, una anotación tempranera de los Dodgers, un Tarik Skubal luciendo en su forma plena e incluso una sentencia discutida sobre un balk ante el as local– el recinto compartió un silencio colectivo que recordó los fantasmas de la barrida del 2025.

Hasta que llegó el jonrón de Brice Turang para empatar el juego en el cuarto inning. A partir de ahí, los jóvenes y la ‘pelota pequeña’ de Milwaukee se hicieron cargo.

En la quinta entrada, después de un boleto a Garrett Mitchell y un magistral toque de sacrificio de otro novato, Cooper Pratt, Lara conectó el inatrapable de la ventaja ante el vigente doble ganador del Premio Cy Young de la Liga Americana.

El estilo de los Cerveceros en su estado más puro.

“El momento no les queda grande, y entienden su responsabilidad”, había dicho antes del juego el manager Pat Murphy, haciendo de una especie de pitoniso. “Eso es lo que me da la confianza de que pueden manejarlo. Es la condición humana: cuando te sientes valorado, cuando sientes que tienes un rol y seguridad. Sientes que, hay, creen en mí”.

Vaya que no les quedó grande, y el propio Murphy lo reconoció al finalizar el encuentro.

“Lara no llegó a esto pensando que jugaría en Grandes Ligas este año”, confesó el dirigente. “No llegó sabiendo quién era Skubal. Así que esa es una especie de inocencia hermosa, pero está muy comprometido a no defraudar a sus compañeros, y creo que eso es lo que lo hace especial en este momento”, dijo.

Ese compromiso es mutuo. El oriundo de San Felipe siente el peso de esa confianza y lo transforma en resultados.

“Él [Murphy] siempre confía 100% en cada uno de nosotros y eso nos da un motivo para dar un extra siempre en cada turno”, comentó Lara. “Le doy primeramente las gracias a Dios que me ha puesto en este escenario. Me disfruto cada momento… es increíble jugar con mis compañeros y me siento muy bien de poder ayudar al equipo”.

Si hay una figura en ese clubhouse que entiende perfectamente lo que significa recibir la confianza temprana de la organización es su compatriota Jackson Chourio, quien de hecho predijo el momento de gloria de su compañero, en un encuentro en el que se fue de 4-2.

“Súper contento, la verdad”, contó Chourio. “Un inning antes estaba hablando con él y le dije que le iba a llegar un turno bastante bueno y, gracias a Dios, salió ese gran batazo. Contento por él”.

Después de esa ofensiva, el bullpen de los Cerveceros se hizo cargo y disipó varias de las amenazas de los Dodgers. Quizás la más importante llegó en el sexto, instantes después de que Milwaukee tomó la ventaja. Ante Abner Uribe, Shohei Ohtani y Max Muncy conectaron un imparable cada uno, pero el quisqueyano frustró el intento de Los Ángeles por responder de inmediato.

“Lo resolví tirando strikes, como me gusta hacer las cosas”, explicó Uribe. “Al final las cosas salieron bien. Lo único [fue] que me lo gocé de la manera que me gusta. Lo que el bullpen trata de hacer pues es mantener la victoria y darle la ventaja al equipo de ganar y seguir ganando”.

El cuerpo de relevistas de Milwaukee amplió su dominio en postemporada a 23.2 innings de una sola carrera limpia permitida.

Esa ventaja, que Lara le dio al equipo, fue la que el bullpen protegió. Y en el clubhouse, el novato lo tiene claro: un batazo no define nada ante los bicampeones.

Él no fue parte de la dolorosa SCLN del 2025, pero la siguió de cerca. Y ahora, siendo protagonista de la revancha, sabe que la clave es no achicarse ante nadie.

“La mentalidad de nosotros es que somos los mejores del deporte y eso es lo que salimos a demostrar cada día en el campo”, sentenció el novato. “Mi sueño es ganar la Serie Mundial”.

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